Lee esta nota en Diariohoy.net

Viven en Arturo Seguí. A través del celular, se comunican entre sí para trasladarse en grupo y evitar los robos. Reclaman soluciones urgentes

¿Si alguno encara para una ferretería o para el Camino Belgrano en algún momento del día me avisa? Compré mal unos flexibles”, dice un vecino por mensaje de WhatsApp. Los treinta miembros del grupo lo leen y contestan por sí o por no al instante. De esa forma, las familias que habitan el flamante barrio de seis manzanas situado en las cercanías de 409 y 141 en la localidad de Arturo Seguí se ayudan unas a otras.

En los últimos meses, la problemática del transporte comenzó a predominar en esta suerte de “consorcio virtual”, pero no es ese el único fin que tiene la red improvisada a través de los celulares. También sirve para informar sobre otros temas, como la llegada del camión de residuos, el ofrecimiento de materiales sobrantes de una obra, realizar una consulta sobre números telefónicos o la venta de viandas caseras. “Somos una especie de comunidad que venimos trabajando en el barrio hace casi dos años”, explicó a este medio Sergio Firmenich, que integra uno de los grupos familiares que levanta allí su primera vivienda, ayudado por el Plan Procrear.

Según denuncian, la respuesta de la Policía es insuficiente. “Tarda mucho en venir y, a veces, los efectivos solo toman los datos y se van. No podemos asegurar que la zona esté liberada, pero es similar”, sostuvo Olga Bracco. Allí funciona desde noviembre de 2011 un destacamento que depende de la comisaría de Villa Elisa. Hoy cuenta con un solo patrullero.

barrio

Una propuesta de todos

Dos semanas atrás, después de que desvalijaran una casa y robaran a una chica que atravesaba un terreno baldío a media mañana, los vecinos se autoconvocaron en una esquina para buscar paliativos caseros ante la orfandad policial y municipal. “Formalizamos algo que ya venía sucediendo: ayudar con el transporte a los vecinos que no tienen auto. Tenemos un grupo de WhatsApp y todo el tiempo avisamos quién está yen­do o volviendo de La Plata. También, quién va al pueblo para comprar algo o a tomar el micro”, relató el vecino Adrián Lucchesi.

El barrio, emplazado a dos kilómetros del Camino General Belgrano, se vuelve por momentos inseguro e inaccesible. Por eso, se ofrecen o piden traslados desde La Plata a Seguí, o a puntos intermedios. Así, los vecinos crearon, casi sin proponérselo, una suerte de “Uber barrial”. Su objetivo no es ahorrarse unos pesos de taxi, sino evitar un mal trago.

“En lugar de aislarse, creen que deben integrarse con sus vecinos, con quienes comparten una escuela primaria con problemas edilicios, una salita médica sin doctor ni ambulanciero (hace pocos días falleció un niño), y casos de animales leptospirosis por falta de higiene en la zona”.

Esperan que la Policía aumente la frecuencia de sus patrullajes y que la Justicia investigue los robos, que sugieren una inteligencia previa. A la Municipalidad le exigen que reponga luminarias, desmalecen baldíos y articule con la línea 273 la extensión de su recorrido hasta el comienzo del barrio.

Por ahora, estos desprotegidos vecinos solo pueden recurrir a la solidaridad mutua.

Dejá tu comentairo